Cómo ser visible y tenido en cuenta en tu empresa o trabajo

A medida que un trabajador se integra en una organización de mayor tamaño, la distancia entre los jefes y los empleados se agranda. La empresa se estratifica y la relación entre mandos superiores y el resto de trabajadores cada vez es mayor, por lo que hacerse oír por ellos es complicado, aunque no imposible. Vamos a ver nueve maneras para que el último mono de una empresa pueda ser escuchado por el director general.
Porque muchas veces los empleados de una empresa también tienen ganas de aportar, se sumar, con nuevas ideas para intentar impulsar una mejora en su día a día, una solución innovadora a un problema que se ha planteado, etc. No tener los canales adecuados para recoger todo este feedback de los trabajadores a la larga puede convertirse en un problema y además generar frustración ya que podemos sentir que tenemos algo que decir para mejorar ciertos aspectos pero que no se tiene en cuenta.

Utilizar a los influencers de la empresa

El camino más directo para que nuestras propuestas lleguen hasta nuestro jefe es hacerlo a través de los influencers. En todas las empresas hay empleados que por los años que llevan trabajando, su experiencia, conocimientos o aptitudes han desarrollado un hilo directo con los superiores y a la vez son un ejemplo para el resto de trabajadores.

Tal vez no podamos llegar hasta el jefe, pero si podemos tener una conversación más tranquila con el influencer de nuestra sección. De esta forma lo que demandamos, las soluciones que queremos aportar, etc. sabemos que van a llegar aunque sea de forma indirecta, pero también con la seguridad de que serán escuchadas y tenidas en cuenta, ya que hemos pasado este primer filtro que muchas veces aprovechan las empresas.

Preparar las reuniones para aportar

Otro de los actos donde tenemos acceso a los jefes es durante las reuniones. Lo normal es que en estos casos la comunicación sea en una sola dirección durante la mayor parte del tiempo, de responsables hacia los empleados, pero también al final suele haber tiempo para el debate. Es aquí donde si hemos preparado la reunión, nos hemos preocupado de reunir datos y tenemos una argumentación sólida podemos ser escuchados y tenidos en cuenta. Lo más habitual es que la mayoría de la gente vaya con una aptitud pasiva, a escuchar, por lo que no es complicado tomar la palabra y que nuestro jefe tenga en cuenta lo que queremos contar si está relacionado con el tema que se ha tratado y sabemos explicar nuestra aportación.

Utilizar las menciones en las redes sociales para ser escuchado

Las redes sociales son una forma de ser escuchado, pero no sólo por empresas externas o cuando somos clientes, también a nivel interno. Si tenemos una intranet o una red social corporativa es relativamente sencillo que si jugamos con las menciones nuestro mensaje tarde o temprano llegue hasta nuestro jefe.

También podemos hacer menciones desde nuestro perfil personal a temas que tienen que ver con la empresa, promociones, etc. que se desarrollan y a los que debemos estar atentos. Aquí hay que tener cuidado e ir alineados con la política corporativa, no tratar asuntos internos, quejas, etc. de forma pública ya que podrían tener el efecto contrario. Sobre todo si nuestro jefe es aficionado a echar un vistazo a lo que se dice de la empresa en las redes sociales puede ser una forma sencilla de llegar hasta él.

Desarrolla una red de contactos con terceros

Otras veces las redes sociales nos pueden ayudar creando una red de contactos con terceros que facilitan el networking. De esta forma nuestros mensajes muchas veces llegan a través de otras personas con las que estamos en contacto, de un cliente, de un proveedor o incluso de una empresa de la competencia con la que hemos mantenido alguna conversación social o hemos participado en un foro de debate en las redes sociales.

Tener en cuenta los canales de comunicación abiertos

Siempre tenemos que aprovechar los canales de comunicación abiertos, ya sean las redes sociales, ya sean los cauces internos. En todo caso lo que debemos tener muy claro es el mensaje que queremos comunicar y qué forma de comunicación prefiere nuestro jefe. Es decir, facilitarle el trabajo para que nuestro mensaje llegue. Si a nuestro jefe le gustan los informes largos, pues tendremos que tener preparado uno y no bastará con un breve correo electrónico. Otros van a lo básico y prefieren un resumen ejecutivo de todo lo que quieres contar, del informe, etc. datos concretos y posibles soluciones. En cada caso tenemos que empatizar con la forma en la que nuestra comunicación va a facilitar la asimilación de la información por parte de nuestro jefe.

Aportar soluciones, es más fácil que te escuchen

Otra de las cuestiones que muchas veces hacen que no se tenga en cuenta lo que queremos decir es que diagnosticamos un problema que puede tener la empresa pero no aportamos una solución al mismo. Tenemos que tener preparada en la misma receta el análisis y la respuesta al problema que hemos detectado. De esta forma si está de acuerdo con nosotros al menos en el diagnóstico, puede tener en cuenta nuestra solución o buscar una alternativa, pero por lo menos no se parte de cero.

Ponernos en el lugar de nuestro jefe

En este sentido ponernos en el lugar de nuestro jefe ayuda a encontrar soluciones. La empatía para saber distinguir entre lo que nos gustaría que pasara y lo que es posible hacer muchas veces ayuda a plantear una solución viable. Esto ayuda siempre a la hora de enfocar tanto cómo queremos transmitir el mensaje para que llegue de forma efectiva, pero también a la hora de encontrar una solución que se pueda implantar por parte de la empresa.

La vida social dentro y fuera de la empresa

El problema muchas veces es llegar hasta el jefe. En este sentido los actos sociales dentro y fuera de la empresa nos pueden ayudar a ser tenidos en cuenta. Las reuniones informales a la salida del trabajo muchas veces nos ayudan a empatizar con los compañeros, pero también a ser tenidos un poco más en cuenta. Las salas comunes son un lugar perfecto donde podemos encontrarnos y en lugar de agachar la cabeza y seguir con nuestro trabajo entablar alguna conversación, aunque sea trivial muchas veces ayuda a romper el hielo.

Aprovecha el momento adecuado para presentar tus ideas

Esto no quiere decir que el momento adecuado para soltar al jefe todo lo que pensamos sea cuando nos lo encontremos en el baño lavándose las manos. Hay que tener el tacto suficiente, conocer un poco a nuestro jefe, para saber cuando puede estar receptivo a una nueva idea o cuándo no es el día adecuado para comunicar este mensaje. La oportunidad surgirá tarde o temprano, sólo tenemos que saber aprovecharla.

Lo cierto es que no todas las organizaciones están abiertas a la participación de los empleados y también debemos tener en cuenta dónde nos movemos a la hora de proponer, de participar, etc. En estos casos siempre es más sencillo hacerse oir a través de terceros aunque corramos el riesgo de que el mensaje no llegue tan fiel como nos gustaría que tratar de enfrentarnos nosotros mismos a un jefe que no está dispuesto a escucharnos.

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