¿Qué es la resiliencia?

La resiliencia es un término que se emplea muchas veces cuando se define el perfil de un trabajador. La resiliencia es la “capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas” (RAE), por eso se aplica a las personas que son capaces de soportar el trabajo bajo presión y la frustración cuando se aporta esfuerzo pero no llegan los resultados, o lo hacen con dificultad.

La resiliencia es una característica que no tienen todas las personas, dado que hay perfiles que no son capaces de gestionar la presión, de tener paciencia para esperar a que lleguen los resultados o de asumir que no se conseguirán los objetivos planteados. Una persona con resiliencia es capaz de asimilar la presión y las situaciones límite, transformándolas en nuevas fortalezas interiores que aplicará en su vida profesional futura.

Factores que distinguen a las personas con resiliencia

La resiliencia es una característica que distingue a las personas poseen, por lo que identificarla es importante para saber qué miembros del equipo pueden aguantar el trabajo de más presión o soportar la tensión cuando los resultados se hacen de rogar. Las personas con resiliencia se distinguen de las demás por factores como los siguientes:

  • No se quejan o lo hacen muy poco cuando las cosas no salen como se esperaba o la presión aprieta, prefiriendo el buen humor a las malas formas.
  • Parece que pueden con todo el trabajo que se les eche.
  • Hacen mucho con poco esfuerzo aparente, aunque casi siempre suele haber una importante capa de tenacidad y trabajo que no siempre se ve fácilmente.
  • No se rinden ante la adversidad porque confían en sus posibilidades.
  • Quieren seguir, aunque las cosas no hayan salido del todo bien porque transforman las amenazas en oportunidades.
  • Se adaptan rápido a los cambios, son personas flexibles.

La resiliencia es algo que se puede aprender y mejorar con un poco de práctica. Para ello, se necesita ser consciente del punto en el que está la persona y trabajar en los aspectos donde se detecten oportunidades de mejora.

La resiliencia también se aprende “haciendo el camino”, es decir, a partir de la experiencia en situaciones en las que surge el trabajo bajo presión y los resultados son difíciles de conseguir. La resiliencia es una habilidad que se puede trabajar si la persona está dispuesta a ello, aunque no todo el mundo es capaz de alcanzar el nivel más alto. 

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