¿Qué tipos de contrato de trabajo existen?

Un contrato de trabajo es un acuerdo de voluntades entre el empresario y el trabajador según el cual este último se compromete a realizar determinados servicios bajo la dirección del primero, a cambio de una remuneración. Para que un contrato pueda considerarse válido, las dos partes implicadas han de estar de acuerdo y dicha relación debe ajustarse a lo que dictaminan las leyes.

La norma fundamental en el ordenamiento jurídico español es el Estatuto de los Trabajadores, el cual recoge aspectos relativos a la jornada laboral, las horas extraordinarias, el salario, la representación de los trabajadores, las vacaciones, los permisos o los despidos, entre otros aspectos. Dicho Estatuto establece además el llamado periodo de pruebas que, aunque no es obligatorio, es el espacio temporal durante el cuál podrá finalizar la relación laboral a instancia de cualquiera de las dos partes.

En España, la edad mínima para trabajar y, por tanto, para que pueda formalizarse un contrato es de dieciséis años. Además, los contratos pueden celebrarse tanto por escrito como de palabra, si bien la ley exige en determinados casos la forma escrita. A continuación, describiremos brevemente los principales tipos de contratos según su duración.

Contratos por tiempo indefinido

Popularmente se conocen como contratos fijos y se caracterizan porque no existe una fecha de finalización del mismo. A su vez, pueden ser de diferentes tipos: contrato indefinido de apoyo a los emprendedores, contrato por tiempo indefinido ordinario y contrato de trabajo fijo discontinuo.

Del mismo modo, dentro de los contratos indefinidos o temporales están bonificados los que cumplan alguno de los siguientes requisitos:

  • Para trabajadores en situación de exclusión social.
  • Para víctimas de violencia de género, doméstica o víctima del terrorismo.
  • Para trabajadores mayores de 52 años beneficiarios de los subsidios por desempleo.
  • Para trabajadores en situación de exclusión social por empresas de inserción.
  • Temporal de fomento de empleo para personas en situación de exclusión social por empresas de inserción.
  • Contrato indefinido de apoyo a los emprendedores.

Contratos de duración determinada

En este caso, se prevé la fecha en que finalizará la relación laboral. Para la celebración de este tipo de contratos no basta con la voluntad del empresario o del trabajador, sino que es neceario que se produzca alguna de las circunstancias previstas en la ley. Esto da lugar a distintos tipos de contratos de duración determinada. Veamos los más populares:

  • Contrato en prácticas: está dirigido a las personas en posesión de un título universitario o de un ciclo formativo de grado medio o superior, y que lo hayan obtenido en los últimos cuatro meses. Su duración oscila entre los seis meses y los dos años, y su finalidad es exclusivamente formativa, es decir, que el trabajador adquiera una práctica profesional adecuada a los estudios realizados.

  • Contrato para la formación y el aprendizaje: se diferencia del anterior en que no es necesario poseer ninguna titulación académica para su formulación, aunque su objeto es también formativo y está dirigido a personas con un rango de edad comprendida entre 16 y 21 años. Su duración también oscila entre seis meses y dos años, aunque pueden ampliarse por convenio colectivo a un año más. Al menos un 15 % de la duración de la fornada se dedica a la formación teórica, periodo que no está remunerado. Sólo se cobrará por el tiempo efectivamente trabajado.

  • Contrato por obra o servicio determinado: es un tipo de contrato que se caracteriza porque su duración es incierta, ya que esta no termina hasta que se finalice la obra o se termine de prestar el servicio en cuestión. Por sus características, se utiliza mucho en el sector de la construcción.

  • Contrato por circunstancias de la producción: como su propio nombre indica, se justifica por necesidades especiales de mano de obra durante un periodo determinado. Por ejemplo, durante la campaña de Navidad en unos grandes almacenes o en verano en la hostelería. A lo largo de un año se puede contratar de forma eventual a un trabajador como máximo seis meses, aunque este límite puede ser modificado por los convenios colectivos.

  • Contrato de interinidad: los hay de diversos tipos y el objetivo de estos no es otro que sustituir a un trabajador que tiene derecho a reserva en su puesto de trabajo (por ejemplo, a un trabajador de baja por enfermedad), o bien cubrir un puesto vacante pendiente de cubrir, por ejemplo, mediante un procedimiento de selección. Su duración es también incierta ya que no finaliza hasta que se reincorpora el titular del puesto o hasta que finaliza el proceso de selección, según el caso.

  • Contrato de relevo: el objetivo en este caso es que un trabajador preste un servicio para cubrir la parte de la jornada que deja vacante otro trabajador al jubilarse parcialmente. La duración de este contrato depende del tiempo que tarde en jubilarse por completo el trabajador al que se sustituye.
Aunque estos son los más importantes, también existen otras modalidades, como los contratos para la investigación, los contratos de trabajo a domicilio o los contratos de trabajo en grupo, por ejemplo. La web del Servicio Público de Empleo Estatal nos ofrece más información sobre los distintos tipos que hemos analizado en este artículo, así como sobre sus incentivos fiscales y las bonificaciones que les afectan.

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